LibrosEnRed
Este es un blog para discutir sobre muchos problemas que vivimos en la sociedad actual. Por lo cual me gustaría que dejaras tus comentarios al final del articulo que más te llame la atención. Aspiro poder diseñar un amplio espacio donde todos podamos comentar sin obstaculos de ningún tipo sobre aspectos políticos, sociales y económicos.

6 ago 2012

Mi cerebro y yo

Llega un día, te levantas, miras a tu alrededor y no te das cuenta de absolutamente nada. Sacudes tu cabeza un poco y te das cuentas que efectivamente no te das cuenta de nada, ni siquieras sabes quién eres. Pasan así alguna cantidad incalculable de segundos y luego finalmente recuerdas tu nombre. Te bajas de la cama pero no tocas el suelo. Caes en un abismo profundo del cual no puedes salir. Luego caes de nuevo en tu cama y te das cuentas que siempre estuvistes dormido.

Aproximadamente una tercera parte de nuestra vidas nos la pasamos durmiendo. Descansando nuestro cuerpo. Un tiempo en el que seguimos por supuesto con vida. Si nos pegan un patadón lo sentiremos y nos despertaremos de inmediato, o igual si nos echan un baldado de agua. El cerebro sigue allí funcionando tratando de descodificar una cantidad de imágenes que bajo ciertas condiciones pueden llegar a ser apreciadas por nuestra conciencia, y es ahí cuando decimos que hemos soñado algo. Normalmente nos acordamos de los sueños que acontecen próximos a despertar o de aquellos muy fuertes.

Que esos sueños signifiquen que la suerte, que el amor, que el dinero y no sé que más otras carajadas, pues bien, es una cosa de lo cual no tengo ni idea, pero tampoco creo mucho. Lo único claro es que el cerebro como tal no para de trabajar. Tiene la necesidad de seguir trabajando, al igual como lo hace el corazón que nunca para, pues en caso que lo haga bendecido papá.

Hay una cosa muy interesante entre el cerebro y nuestra conciencia. Él es más rápido que ella. Por ejemplo, caso personal, estoy seguro que mi cerebro domina mucho mejor el alemán y el inglés que mi conciencia. Lo compruebo cuando tomo un poco de alcohol, o cuando he tenido sueños en los que aparece gente hablando super bien alemán. En mi cerebro sólo pueden caber cosas que realmente están allí; es decir, que la descodificación ideal de un idioma como el alemán ya está allí metida en mi cerebro unida por un cierto complejo de redes internas echas un caos que no suelo ser capaz de organizar bien cuando estoy despierto.

La explicación para la diferencia de velocidad entre lo que creo que sé y lo que relamente sé, radica en la organización de las ideas. Qué hago para que las mil y yo no se cuantas imágenes que recibo por día se acumulen de forma ordenada en mi cerebro y luego pueda recordar donde encontrarlas.

Como es bien sabido o dado por hecho, hay personas más y menos inteligentes que otros. Algunos dirán unos más tontos que otros, pero el caso es que hay diferencias en la forma de pensar. Diferencias en la forma de ir organizando tus ideas en la cabeza. La forma en como te expresas, la forma en como le echas los perros a una chica, la forma en como organizas un chiste para que haga reir en el momento indicado. Son cosas que vas situando por sectores en tu cabeza y si eres bueno pensando es porque eres bueno encontrando lo que quieres expresar de la forma cómo lo quieres expresar.

Esa relación de la forma de pensar y los sectores donde está tu montón de imágenes grabadas en la cabeza es lo que al parecer define que una persona sea más o menos inteligente. Hay otra serie de factores que luego a lo que conllevan es que haya personas super capacitadas, super eruditos, super sabiondos o como los quieran llamar, pero eso no es el tema aquí.

Es muy importante ser concientes  del gran tesoro que todos tenemos en la cebeza. Pasaran una enorme cantidad de años antes que se pueda inventar una maquinita con todas las capacidades que tiene nuestro cerebro. Por ende, en vez de gastar dinero en maquinas que te relentizan tu cerebro, más bien gasta tiempo en ejercer tu cerebro y te darás cuentas que tenemos una maquina sencillamente espectacular. Esa maquinita hasta los supuestamente menos inteligentes pueden aprovechar a pleno todas sus funciones, pues al fin y al cabo es el mismo modelo. Cualquier persona que no tenga una enfermedad cerebral, puede recordar absolutamente todo si es capaz de organizar bien todo lo que recibe día tras día. El primer paso es preguntarte a ti mismo si eso que a primera vista parece imposible realmente puede llegar a ser posible. De los demás pasos entraré a comentar en el siguiente escrito. Sólo comentar, porque yo tan sólo estoy en la etapa gateadores.