Análisis II: Venganza
La discusión se centra en ver sí la venganza debe ser una herramienta a utilizar tras un hecho que afecte de forma negativa a alguien o a muchos. Esto se puede analizar desde un punto de vista interno, en el cual te incluyes en la problemática tras ser cobijado por sus efectos, y desde un punto de vista externo, viendo la situación que acontece a otras personas desde tu televisor por ejemplo.
Sí a una persona le matan a su esposa y sus hijos de una forma muy cruel, no le pidas a esa persona que piense en no vengarse. Obviamente lo hará o siempre querrá hacerlo. El perdió todo lo que quería en la vida y ni siquiera le importa ya su propia existencia ¿Por qué condenarlo entonces a los actos siguiente en su proceso de furia? Desde este punto de vista la venganza es bastante discutible. Todavía más en un sistema de justicia débil e inoperante.
Así se ven las cosas desde el interior. Desde el exterior los sentimientos pueden llegarse a neutralizar y pensar que siempre es posible encontrar una salida justa o pacífica al asunto. La venganza sólo conlleva al surgimiento de más actos violentos, lo cual es totalmente verídico. Toda la vida nos la pasamos vengándonos los unos de los otros. Y en ello hay cualquier cantidad de categorías de venganza, que van desde las mínimas chanzas infantiles, pasando por las cómicas, profesionales, académicas, amorosas, hasta llegar a las violentas. Para no dispersar la discusión nos concentraremos básicamente en las que hacen un considerable daño moral o físico en las personas. Limitado a -dado que tú me pegaste, ahora te pego yo, y de hecho más fuerte-. De todas formas así funcionan todas las razones de ataques armados, comerciales o políticos entre países o regiones.
Es muy fácil decir que la venganza no es una salida cuando no estás en la situación de los perjudicados. La historia se ha construido sobre una cadena entrelazada infinitamente por hechos vengativos. Seremos hipócritas sino aceptamos que la venganza es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando nos sentimos perjudicados ante cierto evento negativo. Muchas relaciones de poder se estructuran siguiendo este parámetro. Las posturas políticas se levantan sobre el pilar de ir en contra de cierto rival y muchos de sus instrumentos se basan en vengarse de ciertos actos (la forma violenta es sólo una de sus formas).
La venganza sea como se exprese, surge de una condición previa de sentimiento de inferioridad en algún sentido. Al momento de salir a flote estos sentimientos, se quiere entonces intercambiar la relación de la posición. Es decir, hacer sentir al otro inferior a vos como él lo hizo con vos antes. Es diferente a sentir envidia, la cual de forma positiva o negativa está siempre viva en nuestros actos. La venganza es un ser dormido, una furia en potencia que despierta cuando nos miden nuestra tolerancia. Cuando nos miden nuestros límites.
Desde un punto de vista normativo, la venganza no es la salida a ningún acto, porque para eso se establecen los sistemas de justicia. Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, la venganza siempre sale o quiere salir. Hay muchos instrumentos con los cuales se puede detener o calmar eso de hacer justicia por su propia cuenta. En países con sistemas de justicia débil como el mío, el miedo es quien suele domar estos sentimientos. Claro por otro lado en ese sistema los que se sienten valientes vencen el miedo (y la débil justicia) y se vengan con o sin éxito.
El sentir deseos de vengarse es algo inevitable. A la hora de ejecutar venganza entran en juego muchos factores morales, legales, políticos, sociales, económicos, entre otros. Hay muchos que pueden controlarla hasta un alto límite, otros se dejan llevar fácilmente por cualquier acto, y otros ejercen tácticas de control con los que se dejan llevar.
Es así, es la naturaleza del ser humano, es lo que ha formado nuestra conducta por siglos. El hecho que las cosas no se olviden conlleva igualmente a que el sentimiento de venganza aun en el caso de poderlo controlar, se conserve allí dormido hasta que llegue el detonante adecuado.
Les recomiendo una película francesa que toca esta temática. Se llama "La Haine", "odio" en español, del director Mathieu Kassovitz, 1995. Se puede ver completa en youtube de forma partida. Aquí el link del primer trozo: http://www.youtube.com/watch?v=ZqJfHbQTm6A
Es un gran clásico. Sí sueles pensar de forma normativa, cuentame que opinas luego de verla.
La semana siguiente terminaré analizando el concepto "perdón".
La tierra no es un espacio rectangular. Su superficie ni siquiera es plana y está llena de volcanes por doquier, los cuales al igual que la venganza pueden hacer erupción en cualquier momento.
La discusión se centra en ver sí la venganza debe ser una herramienta a utilizar tras un hecho que afecte de forma negativa a alguien o a muchos. Esto se puede analizar desde un punto de vista interno, en el cual te incluyes en la problemática tras ser cobijado por sus efectos, y desde un punto de vista externo, viendo la situación que acontece a otras personas desde tu televisor por ejemplo.
Sí a una persona le matan a su esposa y sus hijos de una forma muy cruel, no le pidas a esa persona que piense en no vengarse. Obviamente lo hará o siempre querrá hacerlo. El perdió todo lo que quería en la vida y ni siquiera le importa ya su propia existencia ¿Por qué condenarlo entonces a los actos siguiente en su proceso de furia? Desde este punto de vista la venganza es bastante discutible. Todavía más en un sistema de justicia débil e inoperante.
Así se ven las cosas desde el interior. Desde el exterior los sentimientos pueden llegarse a neutralizar y pensar que siempre es posible encontrar una salida justa o pacífica al asunto. La venganza sólo conlleva al surgimiento de más actos violentos, lo cual es totalmente verídico. Toda la vida nos la pasamos vengándonos los unos de los otros. Y en ello hay cualquier cantidad de categorías de venganza, que van desde las mínimas chanzas infantiles, pasando por las cómicas, profesionales, académicas, amorosas, hasta llegar a las violentas. Para no dispersar la discusión nos concentraremos básicamente en las que hacen un considerable daño moral o físico en las personas. Limitado a -dado que tú me pegaste, ahora te pego yo, y de hecho más fuerte-. De todas formas así funcionan todas las razones de ataques armados, comerciales o políticos entre países o regiones.
Es muy fácil decir que la venganza no es una salida cuando no estás en la situación de los perjudicados. La historia se ha construido sobre una cadena entrelazada infinitamente por hechos vengativos. Seremos hipócritas sino aceptamos que la venganza es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando nos sentimos perjudicados ante cierto evento negativo. Muchas relaciones de poder se estructuran siguiendo este parámetro. Las posturas políticas se levantan sobre el pilar de ir en contra de cierto rival y muchos de sus instrumentos se basan en vengarse de ciertos actos (la forma violenta es sólo una de sus formas).
La venganza sea como se exprese, surge de una condición previa de sentimiento de inferioridad en algún sentido. Al momento de salir a flote estos sentimientos, se quiere entonces intercambiar la relación de la posición. Es decir, hacer sentir al otro inferior a vos como él lo hizo con vos antes. Es diferente a sentir envidia, la cual de forma positiva o negativa está siempre viva en nuestros actos. La venganza es un ser dormido, una furia en potencia que despierta cuando nos miden nuestra tolerancia. Cuando nos miden nuestros límites.
Desde un punto de vista normativo, la venganza no es la salida a ningún acto, porque para eso se establecen los sistemas de justicia. Sin embargo, desde un punto de vista pragmático, la venganza siempre sale o quiere salir. Hay muchos instrumentos con los cuales se puede detener o calmar eso de hacer justicia por su propia cuenta. En países con sistemas de justicia débil como el mío, el miedo es quien suele domar estos sentimientos. Claro por otro lado en ese sistema los que se sienten valientes vencen el miedo (y la débil justicia) y se vengan con o sin éxito.
El sentir deseos de vengarse es algo inevitable. A la hora de ejecutar venganza entran en juego muchos factores morales, legales, políticos, sociales, económicos, entre otros. Hay muchos que pueden controlarla hasta un alto límite, otros se dejan llevar fácilmente por cualquier acto, y otros ejercen tácticas de control con los que se dejan llevar.
Es así, es la naturaleza del ser humano, es lo que ha formado nuestra conducta por siglos. El hecho que las cosas no se olviden conlleva igualmente a que el sentimiento de venganza aun en el caso de poderlo controlar, se conserve allí dormido hasta que llegue el detonante adecuado.
Les recomiendo una película francesa que toca esta temática. Se llama "La Haine", "odio" en español, del director Mathieu Kassovitz, 1995. Se puede ver completa en youtube de forma partida. Aquí el link del primer trozo: http://www.youtube.com/watch?v=ZqJfHbQTm6A
Es un gran clásico. Sí sueles pensar de forma normativa, cuentame que opinas luego de verla.
La semana siguiente terminaré analizando el concepto "perdón".
La tierra no es un espacio rectangular. Su superficie ni siquiera es plana y está llena de volcanes por doquier, los cuales al igual que la venganza pueden hacer erupción en cualquier momento.
